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lunes, 23 de octubre de 2017

Mi patria: los olvidados

Mucho se está hablando de patriotismo en los últimos tiempos. Aparecen banderas aquí y allá, trozos de tela con un significado ajeno a mí. ¿Qué simbolizan las patrias?

En nuestra patria cada día fallecen 90 personas dependientes sin recibir los servicios a los que tienen derecho.

Mucho se está hablando de patriotismo en los últimos tiempos. Aparecen banderas aquí y allá, trozos de tela con un significado ajeno a mí. ¿Qué simbolizan las patrias?
Como diría Federico Luppi, recién fallecido, en la película Martin Hache: “¡La patria es un invento! ¿Qué tengo que ver yo con un tucumano o con un salteño? Son tan ajenos a mí como un catalán o un portugués. Una estadística, un número sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente; tu país son tus amigos, y eso sí se extraña, pero se pasa”.
Más allá de nuestros amigos, de nuestra gente, la patria debería ser el cumplimientos de los derechos humanos básicos. En el Estado español hace tiempo que se recortan derechos y libertades, que tienen consecuencias atroces en la ciudadanía.
En cuanto a la diversidad funcional respecta, el recorte de derechos es flagrante. Sin ir más lejos, la partida destinada a la Dependencia se ha recortado en más de 3.000 millones desde 2011. Un millón doscientas mil personas tienen reconocida su situación de dependencia en España, de ellas solo 865.564 están siendo atendidas por el sistema, mientras que el resto, 348.000, están en lista de espera. La realidad es que 3 de cada 10 personas dependientes no reciben las prestación a la que tienen derecho. Y el dato más demoledor: cada día fallecen 90 personas dependientes sin recibir los servicios a los que tienen derecho. Todas esas personas, que son mucho más que números, mueren abandonadas por el Estado. La mayoría de ellas son mujeres de más de 80 años con alguna discapacidad física o psíquica que espera una prestación a la que tiene derecho.
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jueves, 2 de marzo de 2017

No seré la empleada del mes (ni falta que hace)

Apuntes sobre la precariedad laboral unida a la discapacidad

Soy tan precaria que mientras escribo este artículo, hago la comida, friego los platos y saco al perro. Bromas aparte, sólo saco al perro. Lo que sí es cierto es que la precariedad se ha instalado en mi vida y en la de tantas otras y parece que va a  quedarse. Echo la vista atrás y pienso, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Se supone que este iba a ser un mundo feliz, un mundo de baldosas amarillas con trabajo digno, salud y vacaciones de verano para mí, vacaciones de verano para ti.

Pero no.

Las cosas tomaron otro rumbo. La generación de Verano Azul mutó a la generación Gran Hermano. La Generación de penúltimos que luchan contra los últimos de la fila. Una sociedad en la que en lugar de rescatar a las personas que más lo necesitan, se rescataron a los bancos.

Ahora, mientras sube el PIB, la luz, y el IPC,  buscas en los estantes qué marca de papel de WC es la más barata. Al menos aquí hay de eso, dirán algunos. A estas alturas ya es una obviedad decir que la pobreza laboral está aquí y tiene rostro de mujer. Asumimos que la precariedad ha venido para quedarse y en el caso de las mujeres parece sólo importarle a unos cuantos. Un país donde la brecha salarial entre hombres y mujeres en es del 24%, dato que se incrementa en el caso de las mujeres con discapacidad. Cerca del 70 % de las mujeres con discapacidad carece de un trabajo remunerado y la tasa de pobreza extrema triplica la del resto de la población. En cuanto a las pensiones de jubilación el dato es escandaloso porque las mujeres cobran un 40% menos que los hombres.
Pero no.
Las cosas tomaron otro rumbo. La generación de Verano Azul mutó a la generación Gran Hermano. La Generación de penúltimos que luchan contra los últimos de la fila. Una sociedad en la que en lugar de rescatar a las personas que más lo necesitan, se rescataron a los bancos.
Ahora, mientras sube el PIB, la luz, y el IPC,  buscas en los estantes qué marca de papel de WC es la más barata. Al menos aquí hay de eso, dirán algunos. A estas alturas ya es una obviedad decir que la pobreza laboral está aquí y tiene rostro de mujer. Asumimos que la precariedad ha venido para quedarse y en el caso de las mujeres parece sólo importarle a unos cuantos. Un país donde la brecha salarial entre hombres y mujeres en es del 24%, dato que se incrementa en el caso de las mujeres con discapacidad. Cerca del 70 % de las mujeres con discapacidad carece de un trabajo remunerado y la tasa de pobreza extrema triplica la del resto de la población. En cuanto a las pensiones de jubilación el dato es escandaloso porque las mujeres cobran un 40% menos que los hombres.
De fondo escucho en la televisión que los tres más ricos de España tienen lo mismo que el 30% más pobre.
Sigan circulando.
- See more at: http://www.pikaramagazine.com/2017/03/precariedad-discapacidad/#sthash.NUaO0KPg.dpuf
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http://www.pikaramagazine.com/2017/03/precariedad-discapacidad/

martes, 20 de diciembre de 2016

Habla una esclerótica

Este Domingo es el Día Nacional de la Esclerosis Múltiple. Será un día para dar voz a las 47.000 personas afectadas en nuestro país

Es una enfermedad degenerativa sin cura que afecta más a mujeres que a hombres y se diagnostica a una edad temprana, entre 20 y 40 años

Es la segunda causa de discapacidad en jóvenes después de los accidentes de tráfico y cada año se diagnostican 1.800 casos más

El otro día me comentaba una chica en el hospital que tenía miedo a contar que tenía esclerosis múltiple en el trabajo, por cómo podían reaccionar sus compañeros. “No es contagioso, pero ellos pensarán que sí”. Yo le dije que no tenía por qué preocuparse, pero en el fondo la entendí. La ignorancia sobre nuestra enfermedad es bastante grande. De hecho muchas personas la confunden con la ELA (Esclerosis lateral amiotrófica) -yo misma antes de tenerla- y no tiene absolutamente nada que ver.

Conozco casos de personas que ni se lo han contado a sus parejas. Conozco otros que al contárselo han roto con ellas. Por suerte, la mayoría siguen llevando una vida lo más normal posible, aunque mentiría si dijera que no hay cambios importantes. Para mí también fue difícil salir del armario y lo hice por todo lo alto en este blog.

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